domingo, 21 de septiembre de 2008

Multitud de sabores anuncian la llegada del otoño


El final del verano coincide con la llegada de multitud de sabores a nuestras mesas. El campo se llena de vida. Dá gusto pasear por él los fines de semana. Muchas personas que tienen la agricultura como complemento a su actividad principal acuden a los pueblos a vendimiar, a recoger las almendras o a buscar setas.
Cuando te acercas a una viña vés como en familia, cada uno en su hilera, cosecha al tiempo que charla de sus cosas. Suelen ser bastantes, es día de fiesta, toda la familia ha acudido, todos quieren participar.
La recolección de la excelente almendra "marcona" se oye desde lejos, el sonido del vareo del árbol, tan característico, que hace caer el fruto, nos anuncia la llegada del otoño.
Pueden olerse al mediodía las chuletas de cordero a la brasa que como tradicionalmente se ha hecho, se comen en la propia finca.
Durante unos días podremos beber el mosto, siempre te lo ofrece a probar algún vecino, pero.... hay que beberlo rápido, no podemos guardarlo, al segundo día ya empieza a picar.
También coincide con la maduración de los higos chumbos, con la de las azufaifas "ginjols" y con las setas: robellones, "girgoles", "cogomes", "pebrasos", por cierto, buen año éste.
En 15 días llegarán los primeros tordos y muchos ya sueñan con el sonido del "frit - frit" en la sartén.
Durante estos días, los hogares de los pueblos se llenan de sabores diferentes a los habituales. Es el anuncio del otoño.
Son estos pequeños detalles los que dán vida y hacen grandes nuestros pequeños pueblos del Maestrazgo.

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